ANEMIA HEMOLÍTICA INMUNOMEDIADA EN PERROS

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La anemia hemolítica inmunomediada (AHI) es una condición en la cual el sistema inmunológico ataca y destruye las células rojas de la sangre. Las AHI pueden ser primarias  o secundarias. Las primarias son reacciones autoinmunes contra los propios eritrocitos, las secundarias se deben a reacciones inmunes contra agentes infecciosos (Leishmania, Ehrlichia, Mycoplasma, Dirofilaria…), neoplasias (linfoma, hemangiosarcoma) o sustancias tóxicas o medicamentosas (cebolla, cobre, antibióticos B.lactámicos, barbitúricos…).

Signos clínicos y diagnóstico:

Muchos de los signos clínicos están asociados con la anemia, son frecuentes la debilidad, letargo, intolerancia al ejercicio, mucosas pálidas, taquicardia, taquipnea, soplo cardíaco, esplenomegalia, pérdida de apetito, fiebre, orinas oscuras, ictericia…

Los hallazgos hematológicos revelan anemias fuertemente regenerativas, moderadas o graves. En el frotis sanguíneo pueden observarse esferocitos (restos de hematíes), macrocitosis y policromasia. La prueba de autoaglutinación en sangre fresca es diagnóstica de AHI, no obstante un resultado negativo no descarta la enfermedad.

En general, la presencia de policromasia con aglutinación y esferocitosis en un perro clínicamente enfermo, con anemia de presentación aguda, es prácticamente patognomónica de AHI. En el caso de pruebas de aglutinación negativa, se debe llevar a cabo el Test de Coombs para confirmar el diagnóstico, este análisis detecta la presencia de anticuerpos que reaccionan con antígenos en la superficie de los glóbulos rojos.

Tratamiento:

El tratamiento de elección para la AHI primaria lo constituyen los corticoesteroides a dosis inmunosupresoras, su objetivo es evitar la destrucción o hemólisis de los eritrocitos por el sistema fagocítico. Un elevado porcentaje de perros tratados con corticoides muestran una marcada mejoría dentro de las 24-96 horas. Si no se observa una respuesta rápida se puede añadir la administración de fármacos inmunosupresores como la ciclofosfamida o azatioprina.

En el caso de anemias severas se puede requerir una transfusión sanguínea. El tratamiento de soporte con fluidoterapia es necesario para asegurar la correcta perfusión de los órganos y corregir los desequilibrios electrolíticos. Así mismo, se aconseja un tratamiento conjunto con protectores gástricos (ranitidina, cimetidina, omeprazol) para prevenir la ulceración gastrointestinal.

Pronostico:

El pronóstico es reservado, hay un 30-40% de mortalidad realizando el tratamiento correcto. Las complicaciones más frecuentes y severas son los tromboembolismos pulmonares, hepáticos o renales.

 

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