Desprendimiento exudativo de retina: a propósito de un caso clínico.

Publicado en: Investigación

 

Thor, es un perro entero de 5 años de edad, de raza American Staffordshire Terrier.

Acudió a nuestro centro remitido por su veterinario, por un problema oftalmológico en su ojo izquierdo que no remitía con tratamiento tópico y sistémico.

La exploración física general del paciente no mostraba alteraciones relevantes.

Debido a su carácter nervioso, nos dificultó en cierta medida la exploración oftalmológica.

Los hallazgos más relevantes fueron los siguientes: severa congestión e hiperemia conjuntival (bulbar y palpebral), quemosis marcada, prolapso de la membrana nictitante y ligera enoftalmia. No había efecto tyndall, aunque sobre el endotelio corneal nos encontramos partículas adheridas compatibles con precipitados queráticos, secuela de una posible uveítis enmascarada por la medicación que había estado recibiendo hasta el momento (antiinflamatorios tópicos y sistémicos).

La exploración neurooftalmológica no mostraba alteraciones.

Se le realizaron las siguientes pruebas oftalmológicas:

Test de Schirmer: OD 25 mm/min, OI 26 mm/min.

Tonometría (tonómetro de rebote): OD 16 mmhg, OI 23 mmhg.

Tras dilatar pupilas mediante la instilación de tropicamida, comprobamos que la dilatación pupilar izquierda no era completa y presentaba una forma irregular. Realizamos un estudio de ambos fondos de ojo mediante el uso de oftalmoscopio directo, donde apreciamos en su ojo afectado un desplazamiento rostral de la retina en su porción medial. Pese a este desplazamiento, el aspecto de la retina era normal en toda su extensión.

El test de fluoresceína era negativo.

Se amplió el estudio con ecografía del globo ocular, donde se observó una imagen hiperecogénica localizada en retina medial. Esta imagen presentaba tal densidad, que nos hacía sospechar de tumor/granuloma coroidal, aunque no podíamos descartar un desprendimiento retiniano altamente exudativo.

 

 

Se decidió instaurar tratamieto con doxiciclina 5 mg/kg BID y prednisolona 0.5 mg/kg BID, además de colirio Predforte (acetato de prednisolona) cada 8 horas.

Remitimos de nuevo a su centro habitual para que le realizara de forma urgente una analítica general, que incluyera proteinograma con serologías de los principales parásitos hemáticos de la zona (Leishmania, Ehrlichia, Rickettsia).

Se le citó para revisar en una semana, advirtiendo que en función de los resultados y respuesta al tratamiento, se valoraría la opción de enuclear el globo ocular para posteriormente biopsiar ante la posibilidad de tumor intraocular.

Tras una semana de tratamiento, se había reducido casi en su totalidad la hiperemia y congestión conjuntival. No había enoftalmia ni prolapso de membrana nictitante. Ya no se apreciaban precipitados queráticos y continuaba sin presentar efecto tyndall. Como novedad, había aparecido una masa de 1 cm de diámetro sobre la esclerótica localizada en posición dorsomedial. Los propietarios aseguraron que apareció a los pocos días de iniciar el nuevo tratamiento.

 

 

Las pruebas realizadas en su veterinario habitual, no mostraron alteraciones relevantes.

Las presiones intraoculares se estabilizaron en 18 mmhg OD y 15 mmhg OI.

La pupila se dilataba completamente, sin apreciar desplazamiento anterior retiniano.

Ecográficamente se apreció una gran mejora, prácticamente había desaparecido en su totalidad la imagen que nos hacía sospechar de un posible tumor. Todavía se apreciaba un leve abultamiento en su zona más caudal, próxima a la papila óptica.

 

 

Se citó al día siguiente para extirpar y biopsiar la masa bajo anestesia general.

Tras diseccionar y extirpar la masa, encontramos un pequeño cuerpo extraño de origen vegetal clavado en la esclera de 3 mm de longitud.

 

 

Pese a la alta sospecha de tratarse de un piogranuloma generado por un cuerpo extraño (lo que justificaría la presencia de un exudado subrretiniano y respuesta favorable al tratamiento antibiótico y antiinflamatorio administrado), se envió el tejido a servicio de histopatología.

Por motivos económicos, no se pudo realizar cultivo y antibiograma.

Se mantuvo tratamiento sistémico, y el tópico se modificó por colirio antibiótico + corticoide (tobradex) TID.

Una semana después volvimos a revisar. La evolución era muy buena, a excecpión de que mantenía la misma imagen ecográfica en fondo ocular.

Recibimos el resultado de la biopsia: conjuntivitis piogranulomatosa severa crónica, focalmente extensa, con fibrosis, edema y trayecto fistuloso con restos de material extraño intralesional.

Por ello, se decidió modificar la pauta de antibioterapia iniciada por marbofloxacino SID y clindamicina BID.

No pudimos revisar hasta pasadas dos semanas. El aspecto exterior era completamente normal. Las presiones intraoculares se encontraban estabilizadas en 19 mmhg en ambos ojos. La exploración del fondo ocular era normal y ecográficamente ya no había presencia de exudado subrretiniano.

Mantuvimos una semana más a modo preventivo el tratamiento antibiótico y se inició el descenso de corticoide hasta su retirada total.

Pese a la recomendación de revisar pasadas tres semanas, los propietarios no volvieron acudir a revisión. Pese a ello, nos comentaron telefónicamente que el ojo presentaba un aspecto completamente normal y que no apreciaban ningún síntoma de pérdida de visión.

Por ello, se procedió a dar el alta médica definitiva.

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